Otra Rayuela. Otro cielo.

(Por Sabrina Marchese)


106 años han pasado del natalicio de Julio Cortázar, uno de los exponentes del "boom" literario que marcó un antes y un después en las letras hispanoamericanas.


Escritor prolífico, este circunstancial belga indudablemente argentino, revolucionó los géneros y la temporalidad, dotando al lector de un singular poder de interpretación. En su deseo por descubrir autenticidad en lo cotidiano, por explorar el sentido de la simpleza de la vida, dejó frases que pueden adaptarse a múltiples situaciones, que describen el encuentro con lo fantástico en las minucias del día a día.



Como desde la pluma cortazariana hay entonces, novelas y cuentos que la realidad ficciona antes que el escritor titule, homenajeamos desde Futbolíricas la vigencia de su obra relacionando algunas de sus expresiones más citadas con el mayor culebrón noticiable del mes. Los protagonistas: Lionel Messi, el mejor jugador de fútbol del mundo en la actualidad y la dirigencia del Barcelona, ese puñado de catalanes que desmadraron la ilusión blaugrana. En palabras de Cortázar, analogía mediante, un cronopio y varios famas.


Hay una lucha psicológica de poder en esta Rayuela, cuyo cielo es indefinido.


Ante esta lógica ¿cuáles podrían ser los pensamientos de Josep Maria Bartomeu y sus muchachos al posar su cabeza en la almohada de acuerdo a la novela de Julio?


"Todo lo que de vos quisiera es tan poco en el fondo porque en el fondo es todo".


"Hay ausencias que representan un verdadero triunfo".


Y en la vereda enfrentada ¿qué podría estar pensando en este momento el astro rosarino, quien imaginaba terminar su inigualable carrera pateando tiros libres en el Camp Nou ahora despojado de esa faena?


"Qué hacer cuando, lo que se quiere y lo que debes hacer no es lo mismo".


"Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo".


"No puede ser que estemos aquí para no poder ser".


"Procuremos inventar pasiones nuevas, o reproducir las viejas con pareja intensidad".


Más allá de víctimas y victimarios, de propuestas millonarias para quedarse con el 10, Cortázar también le hubiese puesto puntos suspensivos a este intempestivo final de un juego e inicio de otro quizás, a través de estas palabras:


"Todo mañana es la pizarra donde te invento y te dibujo".


"Cada vez sospecho más que estar de acuerdo es lo peor de las ilusiones".


"Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma".



"Hubieran querido arrebatarle el cielo pero era inútil".

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